INSPECCIÓN FISCAL Y RECLAMACIONES PROFESIONALES

 

12.-  Reclamamos asimismo la independencia de la Inspección Fiscal, en su tarea inspectora, del FGE.   El Inspector ha de ser elegido con amplio consenso en el Consejo Fiscal; los miembros de la Inspección deben ser elegidos por cualquier criterio profesional, menos el de la confianza.   Carece desde esta perspectiva de sentido de la fijación de un plazo de permanencia en esa Fiscalía.   Lucharemos por hacer más justo el sistema disciplinario para los Fiscales, frente a la indiferencia mostrada durante décadas por el Consejo Fiscal y la Fiscalía General del Estado.   No nos olvidamos del comportamiento del Consejo Fiscal en algún caso pasado de extrema e injusta aplicación del régimen disciplinario como ejemplo de lo que no puede volver a ocurrir, de manera que impondremos la audiencia ante el Consejo (y no solo la versión de la Inspección Fiscal por la presencia del Inspector en dicho órgano) del inspeccionado en caso de las sanciones más graves.

 

13.   La Inspección Fiscal necesita de una gran reforma.  Además de lo señalado en el párrafo anterior, hay que dotar de medios suficientes a la Inspección para que sirva para detectar déficits de funcionamiento en la Fiscalía, para que sea capaz de imponer ciertos comportamientos éticos a la generalidad de los fiscales y singularmente a quienes están más expuestos a quebrantarlos, como son los altos cargos de la misma; ha de establecerse finalmente en su seno el funcionamiento de la Sección Permanente de Valoración; ha de ser en suma un instrumento de ayuda al buen funcionamiento de la Fiscalía y hoy no lo es.

 

14.- En cuanto al estatuto profesional de los Fiscales, no puede dejar de recordarse, una vez más, la falta de normativa clara sobre las vías a través de las cuales podemos elevar nuestras reclamaciones y quejas, sin riesgo de que tales actos se puedan llegar a entender como actos de indisciplina sujetos a responsabilidad.   Además de luchar desde el CF, la APIF ha acudido y acudirá ante los Tribunales ante cualquier abuso de las reglas de funcionamiento interno, que se han producido con demasiada frecuencia en el pasado ante la indiferencia del Consejo Fiscal. Como hemos señalado más arriba, la estructuración jerárquica del Ministerio Fiscal no puede ser una coartada para establecer un doble rasero aplicable respectivamente a los Fiscales-Jefes y a sus subordinados, de modo que se consolide una presunción de veracidad sobre los alegatos del Fiscal-Jefe en perjuicio de los ofrecidos por quienes se hallan a él sometidos.  Al igual que en relación con las distribuciones de trabajo, introduciremos un procedimiento urgente de reclamación que se extienda a la impugnación de las decisiones de los superiores que afecten a la generalidad de los actos profesionales en que intervienen los fiscales, sin perjuicio de los cauces establecidos ya estatutariamente.  Tú eliges.

 

    El respeto escrupuloso de las garantías en la instrucción y resolución de los expedientes disciplinarios, obliga a incorporar como guía permanente el más absoluto respeto a los derechos fundamentales del expedientado, y en particular, a sus derechos a la defensa (artículo 24 CE), a la legalidad administrativa sancionadora (artículo 25.1 CE), a la presunción de inocencia (artículo 14 CE) y al principio de audiencia (art. 24.2 CE).