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PRINCIPIOS DE ACTUACIÓN DEL CONSEJO FISCAL

 

             1.- Se acaban de convocar elecciones al Consejo Fiscal con la finalidad de renovar los nombramientos de los nueve vocales electivos que han de representar en dicho órgano no solo los intereses corporativos de todos los integrantes de la Carrera Fiscal, sino también, una determinada idea de lo que debiera ser en lo venidero la actuación institucional del Ministerio Público.

 

    La expresa mención a la totalidad de los compañeros tiene un especial significado en la tarea que se impone una asociación como la APIF (Asociación Profesional e Independiente de Fiscales), en cuánto su objetivo fundamental, -junto al de la defensa de los intereses profesionales de los fiscales-, no es otro que el de tratar de situar a la Carrera Fiscal al margen de la división ideológica que parece justificar la existencia de las dos asociaciones mayoritarias.

 

    Es perfectamente conocido -a pesar de la parca información que de lo que allí acontece se nos facilita a los Fiscales- que los debates en el seno del Consejo Fiscal no son solo el resultado de la necesaria confrontación de ideas diferentes. También son la indeseable secuela de gratuitos prejuicios ideológicos. Basta constatar el hecho de la resignada aceptación general de la idea de la existencia de dos bloques (el llamado conservador y el llamado progresista) y de evidenciar cómo se vota habitualmente al unísono en su respectivo seno, para darse cuenta de que lo ideológico se impone al enfoque desapasionado de los asuntos. Tal confronta partidaria se ha convertido así en una realidad tácitamente aceptada, que no obstante, se ha pretendido dulcificar ocasionalmente mediante pactos entre los dos “bloques” para lograr repartos más o menos igualitarios que respondieran a la denominada política de “cuotas”. Ni que decir tiene, que tales pactos se realizan de espaldas a la inmensa mayoría de fiscales, quienes, por cierto, no se hallan integrados en ninguna de las tres asociaciones.

 

    Cuarenta años de Consejos Fiscales dominados por vocales de las dos asociaciones mayoritarias han creado una jerarquía de la Fiscalía (a través de los nombramientos de fiscales jefes en compañeros elegidos por esos Consejos Fiscales) que está en sintonía con quienes nos representan a todos en el Consejo Fiscal.   El sistema electoral defendido por PP y PSOE y también por las dos asociaciones mayoritarias condiciona gravemente la entrada en el CF de las minorías, lo cual ha permitido la permanencia del actual estado de cosas.   En la APIF creemos –y la experiencia de ausencia de mejoras en la carrera así lo acredita- que el Consejo Fiscal ha de cambiar en su composición para que haya cambios en la Fiscalía.   Lucharemos por cambiar el sistema electoral desde dentro para abrir el CF a la Carrera, en el convencimiento de que si no hay cambios en el Consejo Fiscal se va a mantener el mismo estilo que viene existiendo durante cuatro décadas.   Mucha reivindicación antes de las elecciones, y después de elegidos, a olvidarse de lo prometidoDicho de otra manera: no cumplen lo que prometen.  Pero no nos engañan, porque ya sabemos que no van a cumplir.   Vamos a cambiar esto.   Se dice con frecuencia frente a las reclamaciones de los fiscales que “El Consejo Fiscal no tiene competencias en esto o aquello”.   Creemos en la APIF que el Consejo tiene que ser plural y no puede servir solo para ascender a los compañeros afines, y para nada más.  Por el contrario, hay un contenido reivindicativo que hay que desarrollar y ejercer en plenitud de una vez.   Tú eliges.

 

    El propósito de la APIF es pues el de tratar de romper ese previo posicionamiento, exigiendo la profundización en los debates mediante la constante demanda de neutralidad ideológica en el análisis de las materias sometidas a su dictamen y la objetivación -mediante un sistema baremado- de los méritos profesionales de los compañeros cuando de nombramientos se trate, sin prejuicios ni condicionantes sectarios. Creemos fundamental, asimismo, que los fiscales deben tener voz en la elección de su jefe. 

 

2. Si entre los cometidos que el artículo 14.4 del EOMF asigna al Consejo Fiscal se encuentran los de elaborar los criterios generales en orden a asegurar la unidad de actuación del Ministerio Fiscal en lo referente a la estructuración y funcionamiento de sus órganos; el de instar las reformas convenientes al servicio y al ejercicio de la función fiscal; y el de dirigir al Fiscal General del Estado cuantas peticiones y solicitudes relativas a su competencia se consideren oportunas (letras a), g) y k) respectivamente); será necesario que el Consejo Fiscal opere como un sujeto activo al que el FGE deba informar sobre su regular actuación, participando la justificación y oportunidad de las órdenes impartidas. La estructuración jerárquica del Ministerio Fiscal no puede ser la excusa que impida el conocimiento de los miembros de ese órgano sobre el modo en el que el FGE esté llevando a cabo la defensa del interés social.

   

    La APIF propone en este punto un seguimiento periódico por parte del Consejo Fiscal de las actuaciones ordenadas por el FGE, a fin de comprobar que las mismas responden a un cumplimiento estricto de la legalidad y no a otros intereses que acaso pudieren tratar de imponerse al Ministerio Fiscal, dada la fragilidad de su posición institucional, siempre en la órbita del Poder Ejecutivo. Este último punto nos obliga a reivindicar de nuevo la necesidad de una actuación imparcial, que lleva a nuestra Asociación a plantear como corolario la oportunidad de un cambio decisivo en la atribución del nombramiento del Fiscal General del Estado y la consecuente configuración del Ministerio Fiscal, de modo que se rescate a la Institución del ámbito de la más que contrastada influencia histórica del Ejecutivo y se la sitúe definitivamente en el seno del Poder Judicial.  Reclamamos el establecimiento de controles profesionales internos a la actuación del FGE, en lo que se refiere a la impartición de órdenes profesionales.  Desde el Consejo Fiscal controlaremos al FGE (sea del signo que sea) en su actuación relativa a la impartición de órdenes particulares a los fiscales.   Tú eliges.

 

 

3. Postulamos la publicidad de la mayor parte de los actos e intervenciones en el Consejo Fiscal. Es un compromiso electoral que otros incumplen sistemáticamente. La publicidad la articularemos a través del Foro de Fiscales, de la Intranet (a cuyo fin instaremos la apertura de una página de comunicaciones de los Vocales del Consejo Fiscal en la misma y un foro de comunicación de fiscales) y -en lo que no merezca una especial reserva- en la web de la APIF.  Estas comunicaciones las harán los vocales electos en la lista de la APIF, como un compromiso electoral, no la asociación.  Si ha habido acuerdos para repartirse cargos, los denunciaremos: los candidatos aspiran a las plazas de uno en uno, con méritos individuales y no pueden estar subordinados a que por algunos se juegue con lotes y repartos que les incluyan o excluyan.

 

    Presionaremos al FGE a poner en funcionamiento la actividad prevista en el Estatuto para la Inspección Fiscal denominada “Servicio Permanente de Valoración” (art. 13.2 del Estatuto), con introducción de baremos profesionales, con la finalidad de que el Consejo Fiscal tenga un criterio reglado de los méritos de cada cual para solicitar una plaza.  No es imposible, se aplica a los fiscales sustitutos.  Daremos cuenta periódica del resultado de nuestras gestiones.  Nos resulta incomprensible que el Consejo Fiscal no haya tomado medida alguna en 11 años para la puesta en marcha de baremos profesionales para valorar el mérito y la capacidad.

 

Creemos, además, que si se ha establecido un plazo en el ejercicio de los fiscales jefes resulta penoso ver como se perpetúan fiscales jefes en los puestos mandato tras mandato sin que el Consejo Fiscal haga nada por evitarlo como si no hubiera nadie más competente para esos cargos.   Creemos que dos mandatos son suficientes para poner en ejecutar un proyecto y que en la Fiscalía hay suficiente talento para que otros puedan asumir con éxito cualquier cometido.  Fijaremos como criterio no extender más allá de dos mandatos a todos los jefes de España, salvo que no haya ningún otro aspirante al puesto.

 

Concebimos el CF como un órgano con funciones legales atribuidas, pero básicamente como el único órgano en la Fiscalía capaz de sustraerse al poder e influencia de la jerarquía.  Por eso es clave para los derechos de los fiscales y por eso consideramos tan grave utilizar al CF únicamente para perpetuar situaciones de poder o influencia personal o asociativa.  Ha de estar el CF al servicio de los intereses de la generalidad de los fiscales, y ahora no lo está.  Tu eliges.

 

 

 

    En una Carrera en la que tan solo uno de cada cuatro Fiscales se encuentra asociado, debiera facilitarse a los no asociados su acceso al Consejo mediante la revisión de la exigencia de los 45 avales que actualmente se impone como requisito a las candidaturas independientes. Si tal número puede acaso alcanzarse –no sin dificultades- en las grandes Fiscalías como las de Madrid y Barcelona, deviene prácticamente imposible para aquellos futuros candidatos que sirvan en Fiscalías de mediano y pequeño tamaño.